jueves, 30 de julio de 2009

Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos

Después de ese viernes etílico completamente bizarro, de verdad darling me mandas un mensaje a las 5 y media el sábado? Naaaaaa eso no se hace! Me estás jodiendo, no? Contame a ver reverendo deficiente, te quedaste sin plata para otra vuelta de putas o te quedaste hot de la noche anterior? Mirá nene, mi noche recién empieza y me causa demasiado tu estado lamentable, siempre me causó eso, pero buena onda ya sabes. Yo cambié, si demasiado o capaz nunca me conociste del todo (por suerte). Vos seguís siendo el mismo pendejo de siempre, un animal suelto del programa de Fantino, un bruto, un inmaduro. Te encanta aparentar ser un ganador, te encanta decir que te las sabes todas. Vos capo? Vos? Vos que no te diste cuenta que tus conversaciones quedaron archivadas en la carpeta del Historial de “MI” computadora, pedazo de inútil! Me das pena.


Cómo me vas a preguntar eso? Dormimos juntos? A ver bichito de luz, no soy tu osito de peluche, captás? Déjate de joder! Me das risa sabes? De verdad pensaste que podrías llegar a ponerla así de fácil. AS IF! Te falta “tacto”, capische? Primero saca el título, después madurá y más tarde recién hablamos. A mí me llamas las cosas por el nombre, vamos? No me van las sutilezas, no me va la histeria masculina, no me va el chamuyo, NO VA! Donde come el bebe, no hace “pipí” y vos la embarraste feo querido.


Por Dios! Y en vez de cortarla frente a la obvia negativa de mi parte, me mandas un sos re top. Flaco que decís? Sabes qué? No, no soy top, me falta mucho para eso y no busco serlo tampoco. Vos seguí revolcándote con todo lo que se asemeje a tu concepto de “top” que yo prefiero seguir con mi vida y así estamos bárbaro. Au Revoir!

miércoles, 29 de julio de 2009

Un Chamuyo para Toda la Vida

A ver... ¿qué es este invento de "para toda la vida"? ¿De qué sirve decirlo si sabemos que es una mentira tan grande como que Luciana Salazar no está deformada de las veces que pasó por el quirófano?

-Me compré un vestidito súper divino para el casamiento de mi best. Me salió tres sueldos enteros y lo voy a seguir pagando hasta el 2012, pero no me importa porque lo voy a tener de POR VIDA y no me interesa que se me caiga en la boda de lo demacrada que voy a quedar por vivir a fideos y agua el resto de mis días.

Escúchame una cosita darling, a mí no me venís con que te lo compraste porque te va a quedar PARA TODA LA VIDA, porque la verdad chiquita es que te lo compraste porque querés estar hecha una terrible diosa la noche más importante de la vida de tu “best”. No te bancás que tu amiguita se lleve todas las miradas y necesitas sobresalir como sea, lo cual incluye ese vestido de Yves Saint Lauren que te salió un ojo de la cara y que grita extasiadamente “I’m your SEX MACHINE”. Nunca soportaste ser la segunda y no te vas a resignar ni siquiera una noche a hacerlo. Entonces explicame para qué demonios me decís que te va a quedar PARA TODA LA VIDA si vos y yo sabemos que lo vas a usar una sola noche en toda tu existencia, porque obviamente todos tus conocidos ya lo vieron en las 781 fotos que subiste al Facebook y una mina como vos (que está SO IN FASHION) no se pone algo dos veces. ¿Forever? Ok pero aclará que forever significa como mucho dos temporadas y que el vestidito termina colgado en la percha de la feria americana de la vuelta de tu casa.

- Mi vida yo nunca conocí una mina como vos. Sos la única mujer con la que puedo ser realmente yo. Me encanta pasar tiempo con vos y me quiero sentir así para toda la vida.

Busted! Y si, yo entiendo que son cosas que salen en ciertos momentos -la mayoría de calentura hablando simple y claro- pero tampoco para mentir tan descaradamente, si es sumamente sencillo evitarlo. ¿Hay realmente necesidad de ponerle un horizonte temporal a algo tan etéreo? ¿Por qué? ¿Por qué matar la belleza de hoy con la incertidumbre de mañana? ¿Por qué detonar con una frase tan cursi e insignificante como esto del “para toda la vida”? A ver corazón de Dios si nos entendemos; no me digas la verdad, no me digas que te estás comiendo a mi hermana a escondidas los martes a la noche, después de pasar toda la tarde encerrado en la office con la atorranta de tu secretaria, que lo único que sabe cocinar es una fellatio a la crème, ni que tenés cuenta corriente en el albergue de la esquina o que tu amigo te presta el bulo todos los jueves. Si querés omitir la verdad, todo bien, pero no me mientas con eso del para toda la vida porque te saco la ficha al toque.

¿La posta? Fácil. Es la Gran Mentira Gran. El Gran Chamuyo Vip. No existe. A ver de vuelta: NO E-XIS-TE! C'est fini. Finito. Ok? El “para toda la vida” no es literal obviamente, sino que vendría a hacer algo así como “más tiempo de lo que creemos posible”. La moda cambia, las personas entran y se van, las cosas se transforman, la gente muta, el tiempo pasa, los recuerdos se olvidan, y al querer acordarnos de donde estamos parados, nos damos cuenta de que nosotros también cambiamos porque hemos avanzado y esa sensación es la que nos hace sentir vivos, y nos impulsa a seguir buscando aquello por lo que sin darnos cuenta, HOY somos felices.

martes, 28 de julio de 2009

¿Qué tienen en común los zapatos y los hombres?

Los hombres son como los zapatos, y te aseguro que los hay de varios tipos y para todos los gustos...

MANOLO BLAHNIK

Es el zapato más irresistible sobre la faz de la tierra. Por un zapato así, serías capaz de todo. Pasas por la vidriera y necesariamente te quedas una hora contemplando la sexualidad que irradia. Tratas desesperadamente de buscarle algún defecto o falla o cualquier tipo de excusa irracional para justificar no tenerlo, pero la realidad es que es innatamente PERFECTO. No hay vueltas ni gato encerrado. Fue bendecido por la naturaleza y supo sacar el máximo provecho de eso. Es morbosamente elegante, exquisito, orgásmico, exclusivo, único, diabólico, hasta incluso tan irreal que parece ficticio, pero de todas maneras ahí está y sabes que existe. Para tenerlo vas a tener que ahorrar toda tu vida o sacarte la lotería. Una de dos. Por el momento no está a tu alcance, pero capaz mañana te toca el cartón ganador, nunca se sabe.

ON SALE
Es el típico zapato de una noche. El que aprovechaste porque estaba REGALADO, pero que inevitablemente quedará guardado en el placard para nunca más ser usado. El que adquiriste sin pensarlo dos veces, porque de otra manera la historia hubiese sido diferente. El que encontraste sin buscar, el que no cubre ninguna necesidad real, el que sólo llena un vacío existencial en forma temporal. El que a la mañana siguiente te hace preguntarte en qué demonios estabas pensando. El que primero te carga de culpa, después de remordimiento hasta casi rozar el olvido, para finalmente convertirse en una anécdota graciosa.


PANTUFLA
Es el único calzado con el que te sentís verdaderamente cómoda, sos auténtica y te mostras cómo sos sin perderte en apariencias. Es el zapato elegido por excelencia para tirarte en el sillón a cantar canciones de Arjona y Sabina hasta el hartazgo; con el que los silencios no son incómodos sino que a veces buscados; con el que compartís charlas que duran horas; con el que no te jode reirte de vos misma; con el que aprendes; con el único que te escucha y se molesta en fingir que te entiende; con el que pasarías un domingo eterno en la cama sin aburrirte. Pero simplemente, nunca te tiraste a la pileta con Pantuflas por miedo a salir mojada, y tener que buscar un calzado tan cómodo como el que acabas de arruinar.


OJOTA
Es el zapato que más usás durante el verano. Fue tu primer amor. Es super cómodo y flexible, se adapta fácilmente, te acompaña a todos lados, te hace sentir viva. Lo usás tanto de día como de noche. Hasta se puede llegar a extrañar durante el invierno, cuando la relación pie-calzado encuentra tantos obstáculos en el medio. A veces esa sensación es tan fuerte que seguimos usándolo para estar "entrecasa", pero con medias para no resfriarnos. Pero es inevitable, y de pronto nos damos cuenta que fue creado para "ese pequeño período de tiempo" exclusivamnete por una razón. Aunque nos duela, sabemos que debemos cortar esa relación enfermiza y dejarlo libre. La Ojota ya no puede cubrir las nuevas necesidades del invierno. Archivarlo como un lindo recuerdo es lo mejor tanto para el Calzado como para el Pie.



BOTA
Es el calzado que estabas buscando para protegerte del frío del invierno. Es un zapato que te contiene, te protege, te cuida, te mima en exceso, te trata como una reina, te da todo lo que deseas y más. No se despega de tu lado ni un segundo. Por un buen tiempo te sientes la persona más afortunada del mundo por haber encontrado un especimen de ese calibre. Te encanta volver a sentirte como una nena, hasta que un día te levantas y empiezas a sentir cierta molestia que no logras descifrar. Te das cuenta que el zapato comienza a asfixiarte, no te deja hacer cosas por ti misma y crees necesitar tiempo para estar sola. Es tiempo de revolear la Bota y dejar respirar al pie.

Continuará...

viernes, 17 de julio de 2009

Quiero alguien como VOS

Alguien que cuando me ponga borracha me lleve a casa en brazos.
Que me rompa las medias con la boca y luego me compre otras.
Que me haga el amor contra la pared y se meta conmigo en la bañera.
Que se pierda a mi lado para después rescatarme de laberintos sin sentido.
Que saque la espada y me defienda de víboras, pirañas y putas.

Alguien que cosa disfraces a mis días malos y los convierta en buenos.
Que no se enfade si no me entiende, ni me entiendo y lo mareo.
Que me saque la lengua cuando me ponga tonta y me haga enmudecer.
Que no de por hecho que siempre voy a estar ahí pero que tampoco lo dude.
Que no me haga sufrir porque sí pero que no me venda amor eterno manoseado ni me lo ponga fácil.

Alguien que no pueda caminar conmigo por la calle sin cogerme de la mano.
Que no me compre con regalos pero que tenga mil detalles de papel.
Que no le guste verme llorar y que me haga reir hasta cuando no tengo ganas.
Que de vez en cuando decida perseguirme por los bares y conocerme otra vez.
Que me mire, lo mire, y me tiemblen las piernas sin remedio.

Alguien que esté loco por mí, y no se olvide de decírmelo los días de resaca.
Que si se pone animal, sea solo en la cama, y me mate a besos por la mañana.
Que no se acostumbre a mí y deje de inventar nombres nuevos para despertarme.
Que si mira a otra, luego me guiñe un ojo, y se ría de mis celos de hojalata.
Y sobre todo que no tenga que perderme para darse cuenta de que me ha encontrado.


Alguien que se parezca a ti, pero que no sea como tú.



*Derechos de autor desconocidos. Extraído de Facebook.

sábado, 30 de mayo de 2009

De repente se hizo la luz

¿Quién encendió la luz y de dónde se apaga? Quisiera creer que puedo seguir soñando...

El asunto HOY está más claro que nunca. La cuestión, yendo directo al grano, sin dar ningún tipo de vuelta, es que hace dos meses que "me estoy viendo con alguien", algo demasiado inusual en lo que se viene a llamar mi estilo de vida. Muchos se preguntarán cuál es el problema. En realidad no es que exista conflicto alguno, bueno por lo menos no por ahora. El tema es que cuando mis amigas lanzan el típico: ¿Y vos pillina cómo vas con...?, mi cara no se ilumina con un rayo de luz exquisitamente dorada, ni mis pupilas se dilatan, ni mis rodillas tiemblan, ni la habitación se inunda al compás de Unchained Melody de "La Sombra del Amor". Sino que más bien (como consecuencia del exceso de reserva de mi persona) me limito a contestar: "...Y ahí andamos, viéndonos de vez en cuando. Que sé yo, estoy contenta porque me siento bien cuando estoy con él". Puede que eso las convenza a ellas (o quizás no), pero definitivamente no logra persuadirme a mí. Y es aquí donde mi cabeza empieza a dar vueltas y a maquinarse sola, tratando de encontrar racionalidad para responder qué carajo es lo que estoy haciendo. O sea, desde un principio, me di cuenta que no me mueve el piso, de eso siempre estuve segura, pero de alguna manera me hace sentir bien, por eso decidí seguir. Pero otras preguntas fueron invadiendo mi cabeza y hay momentos en los que me invade la duda, otros que lo busco, otros que desearía tenerlo al lado, otros que quiero estar sola, otros que quiero volver atrás pero a esta altura no se cómo. La encrucijada shakesperiana esta vez sería: ¿Te enamoras con el tiempo, o para enamorarte te tiene que mover el piso desde el principio? ¿Y de cuánto tiempo estamos hablando? ¿Te puede llegar a mover el piso con el tiempo o si no te lo mueve desde el principio nunca lo hará? Obviamente que no existen respuestas a estos interrogantes porque todas las relaciones son distintas, más bien serían preguntas retóricas.

Hoy, un sábado como cualquier otro, con un poco más de lluvia y frío que de costumbre, me encuentro en casa, picando algo de días anteriores porque ni se me cruza por la cabeza bajar a comprar algo con este día y menos que menos cocinar algo elaborado para mí sola. La música al mango, el tele encendido pero en mute, voy al baño, me pinto, me arreglo, una tonelada de ropa encima de mi cama y todavía no decido que ponerme, voy a la cocina, controlo los hielos, pongo el alcohol en la heladera, vengo al living, chateo con mis amigas, vuelvo adentro, enchufo la planchita, el sonido de batería baja del celu, lo pongo a cargar, mensaje de texto: “no sale, mañana juega y se levanta temprano”, vuelvo a maquillarme al baño, y de repente un tema conocido… recuerdos de mi grupo de amigas de la secundaria, de aquellos viejos tiempos, de aquella gloriosa época… Nunca me había puesto a analizar la letra, pero inesperadamente siento cierta identificación. Podría ser la respuesta que tanto estaba buscando.

Si te divierte verme,
y te gustan mis besos,
y me ves como el perfecto compañero
de tertulias,
si soy tu amigo con derecho,
mientras te dure la parranda,
no te enamoraste de mi,
sino de ti,
cuando estas conmigo.

Yo pensando en futuro,
tú en la rumba de esta noche,
si me quieres un poquito,
dímelo aunque sea en fax.

Si te parezco divertido,
pero en mí no piensas nunca.
No te enamoraste de mí,
sino de ti
cuando estás conmigo.

De las locuras que hacemos,
de los besos furtivos,
de tu risa y mis chistes,
de la fiesta y el vino,
de las caricias que mueren,
justo al haber nacido.

No te enamoraste de mi,
así como yo de ti.

Quién ganará la batalla
de este amor desperdiciado
tú creyendo que me quieres
yo queriéndote creer
si yo te quiero aunque te calles
y tú te callas si te quiero.

No te enamoraste de mí
sino de ti
cuando estas conmigo.

Si le bajo el volumen a este ritmo que tocamos
yo me temo que el derrumbe puede hacerse aparecer
y lo que antes fue pregunta
hoy es una afirmación.

No te enamoraste de mí...


Te enamoraste de ti, Ricardo Arjona

viernes, 8 de mayo de 2009

Mis 50 verdades constitucionales (Parte I)

1. Disfruto mucho de estar en casa, ya sea estando sola o no tanto; acompañada; semi-acompañada; en grupo con fines asociativos lícitos o ilícitos; en reuniones de alcohólicos anónimos; con visitas de carácter previsto, imprevisto, sorpresivo, habitual, esporádico, in fraganti, restringido o exclusivo.

2. Podría ver episodios de Sex and The City casi indefinidamente, creo que no me cansaría aún si me supiera los diálogos de memoria.

3. La obsesión de los hombres por los Simpson está más allá de los límites de mis capacidades cerebrales. Eso sí, la Play está más que justificada y es la única competente para no entrar en discusión alguna.

4. Me encanta leer blogs, tengo una lista bastante extensa en Favoritos que leo a diario y constituyen mi telenovela de la tarde.

5. Mi cable a tierra es sin lugar a dudas mi viejo. Y mi vieja… bueno ella es una causa pérdida, no encaja en ningún prototipo (y creo que tampoco se sentiría cómoda con etiquetas). Amo a los dos muchísimo y agradezco todo lo que me dieron tanto material como inmaterial, aunque a veces manifieste mi amor de manera difusa y a pago diferido.

6. Me gusta mucho ver películas, es un plan no derogable por mi persona y no estoy facultada para ejercer discriminación alguna por género, actores involucrados o nacionalidad. Ocasionalmente realizo severas críticas constructivas.

7. Mis fuentes diarias de Relajación y Desconexión son principalmente el gimnasio, escuchar música y un buen baño. Por supuesto todas ejecutadas al finalizar el día para no interferir con la finalidad principal establecida.

8. Me encanta encontrar nuevos “temas favoritos” mediante la descarga compulsiva de la discografía de artistas desconocidos, total o parcialmente; de los cuales sólo conozco una canción o han aparecido por arte de magia en el Ares, pero de alguna manera me atraen. Ocasionalmente también me pierdo bajando Soundtracks de películas.

9. Si el Balance del Año Pasado tuvo saldo deficitario, el de este año definitivamente dará como resultado superávit. Esta cláusula es irrevocable.

10. No suelo creer en las casualidades o coincidencias al estilo Nos Caemos de Orto de la Tana que dice: “Gachi, Pachi, ella, el novio, el ex novio, yo y estos dos pelotudos TODOS de sagitario!” pero debo fehacientemente admitir que a veces me asustan, o por lo menos, me dejan pensando y tratando de buscar una retorcida explicación cuando simplemente no la tiene. Lo mismo me ocurre con los famosos casos “Dejavu”.

11. Tengo la absurda creencia que limpiar el depto me libera de ondas negativas, como si existiera una relación directa entre uno y el hogar de alguna manera exótica basada en esto del Feng-Shui. No me pregunten por qué, pero los domingos por lo general los destino a esta actividad y arranco la semana en “Positive Vibration”. No admito derecho a réplica, ni mucho menos calumnias del tipo “Es psicológico”.

12. Es muy freaky cuando te despertas apenas un par de minutos antes de que suene el despertador. No estoy hablando de despertarte a las 3 mañana y darte cuenta de que todavía podes seguir durmiendo y asumir automáticamente el cargo de la persona más feliz del mundo, ni tampoco de despertarte veinte minutos antes y putear hasta al pobre infeliz de tu vecino (claro ejemplo del conocido caso “virgen a los 40”), sino que me remito a ese tiempo efímero que tardas en manotear el celu para ver la hora y ver que la alarma se despliega en la pantalla.

13. Soy retorcidamente ordenada y organizada pero en épocas de examen soy capaz de vivir en el caos total, pierdo totalmente el sentido de la organización, del tiempo, de las responsabilidades. Me declaro culpable de demencia bipolar temporaria casi rozando el límite de permanente.

14. Necesito de un tiempo exclusivo para mí todos los días. Este estatuto no es negociable.

15. Cualquier coincidencia con la realidad (preparando Derecho Constitucional y Administrativo –hasta los ovarios- con vencimiento evaluativo próximo) es pura casualidad.


Fuente original: Facebook, también conocido como Fuckbook.

domingo, 22 de marzo de 2009

Si vas a "quemar etapas", procurá no salir quemado...

A ver… Por favor alguien que me explique: ¿por qué “fucking reasons” sigo asistiendo a estas conglomeraciones de pendejos completamente deficientes que no encuentran nada más productivo que hacer de sus vidas que asistir religiosamente todos los fines de semana al mismo sitio en búsqueda desesperada de placer pasajero? ¿Qué hago yo ahí? ¡Por Dios! A mí sola se me ocurre. Todo por acompañar a mis amigas y la maldita tentación del “free pass”. Voy a prohibir esa palabra de mi vocabulario de ahora en más; es irresistiblemente embaucadora. Sí, sí, por si algún colgado no se dio cuenta, definitivamente estoy hablando de esos nidos de freakies que todos llamamos “boliches”.


La gente se volvió loca, tanto que ya no sabe ni por lo que paga. Bueno, en realidad, lo sabe: placer asegurado, porque las pendejas están regaladas, en Oferta Final por Cierre (parecen los zapatos arrugados y desteñidos de los últimos días de zapatería de barrio). Los flacos también, sólo les falta la escopeta y se reciben de cazadores compulsivos. Y a todo esto se suma el pequeño pero significante detalle que completa el trío que hace furor en todo boliche: el alcohol.

Este último finde me sirvió para llegar a una conclusión. Estoy harta, me cansé, me retiro de mis viejos hábitos (sí, así es, porque en ningún momento negué haber participado activamente de esta locura masiva hace unos años). Simplemente ya no lo soporto, me molesta absolutamente todo; desde que te pidan documento en la entrada hasta que no puedas conseguir un puto taxi a la vuelta. En consecuencia, aquí dejo una lista de señales para saber si ya superaste la etapa boliche (cuánto mayor sea la identificación con los siguientes items, mayor será la necesidad de decir basta! NEXT!):

1) Vas sola al baño. No necesitas de la compañía de toda la tropa de tus amigas para hacer tus necesidades. Te das cuenta que ir sola va a evitar que haya una cola de tres cuadras. Lamentablemente sos la única que hace esto y todas te miran raro. La que no te mira es porque se quedó enamorada de la imagen que le devolvía el espejo. Un premio a la pobre boluda narcisista!
2) Tu onda no pega con la vestimenta xuxástica "sesy" del lugar. Y si la verdad que te vestís más parecido a la madre que a la pendeja. Tenés absolutamente incorporado el lema “Menos es Más”.
3) El alcohol no te pega por mucho que tomes. Para que negar una gran verdad: en los boliches puede ser mucho más barato el chupi pero también está terriblemente rebajado o peor, es muy berreta. Al final terminas gastando una fortuna para asegurarte un dolor de cabeza infernal al otro día.
4) Pagarías lo que fuera por un vaso de vidrio. Encima si llegas a pedirlo, te miran con cara de ¿Quién mierda te creés que sos?
5) Tomás "tragos de verdad" potencialmente bebibles en estos antros. Leáse Fernet (sólo si venden Branca), algún licor con Speed, Champagne o Vino Espumante. Obviamente sabés que no te podés pedir una Caipirinha o un Negroni porque el pobre pelotudo que está en la barra no tiene ni la más pálida idea de cómo prepararlo. Y menos que menos vas a andar probando mezclas del estilo “Semen de Pitufo” o “Bandera Francesa” (ni mencionar “Séptimo Regimiento”) porque eso sería andar con un cartel tamaño-Australia que diga “Principiante en Materia Alcohólica”.
6) Ves en vivo y en directo el "baile flogguer" por primera vez. Sí, hasta el momento sólo lo habías visto en la tele, y lo veías más cercano a un mito que a una realidad tangible.
7) Te quemaron con un cigarrillo. A vos y a todo mogólico/a que pase por al lado de esa pendeja histérica que quiere hacerse la que fuma y parece una nena con una estrellita de esas que se prenden en Navidad y Año Nuevo. Obviamente, vos sos la única que lo sintió (el resto está en estado etílico extremo como para sentir algo) y te mandaste el gran grito de ¡La re… C%67 de tu H%$%$! Después vos sos la histérica.
8) Preferís estar sentada afuera que bailar. No, no sos un caso anormal. Lo que pasa es que estás lo suficientemente conciente cómo para percibir la transpiración de hasta aquel flaco ubicado a unos 9 metros tuyos, no soportas que te empujen, te pisen, te golpeen, todos saltando estupidizados al ritmo del tema más top. No entendés nada, gor!
9) Le rogas al celular que prenda la alerta de mensaje y que sea cualquiera de tus amigos con beneficios para que te venga a rescatar, si total ya sabés que esa noche está perdida: no va a salir de ahí nada mejor que ese “loco lindo conocido”.
10) Donde sea que mires, lo único que viene a tu mente son flashbacks de un tiempo pasado y fundamentalmente "pisado". El grupito de amigas sosteniendo el pelo de la pobre chica descompuesta, la mina que acaba de bajar la escalera de una manera super-original (rodando hasta milagrosamente quedar desmayada en el piso cagándose de risa), la parejita estampada contra una pared chapando desesperadamente como si fuera el fin del mundo, de la cual cualquiera pondría en duda su naturaleza casta, entre otros múltiples… ¿? espectáculos.
11) El domingo se suprime del calendario. Estabas tan desacostumbrada a acostarte a las 9 de la mañana que el domingo te la pasas en la cama y después te querés matar porque no hiciste nada y Mr. Lunes ya te está reclamando obligaciones.

Estoy hecha una vieja chota! Lo sé, y lo admito sin remordimiento, es por eso también que reconozco cambiar (sin siquiera detenerme a dudar un instante) una noche eterna de caravana con mi grupo de amigas más fiesteras, por un trago en el bar más copado hasta las 3 de la mañana con amigas “en mi misma órbita terrestre”. No hay comparación, no existen criterios de contraste. No hay vuelta atrás.

Lo más triste de toda esta reflexión es encontarme atrapada en esta situación a mis 18 otoños de vida.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Las vueltas robóticas de la vida

9:30 am. Mc Donald's.

C: Hola buenos días. Si, quisiera un Café Latte para llevar por favor.
Cajera: Enseguida te lo preparo. Serían $5,50. Servite.
C: Bárbaro gracias.


A falta de una revista tan entretenidamente femenina como estúpida (leáse Cosmopolitan, Para Ti, Susana, Vogue) pero que viene ideal en estos momentos, manoteo el diario (particularmente el Clarín, que es de más fácil lectura a comparación de la incomodidad estructural de La Nación). Veo una mesa libre y me siento. Feliz de tener un ratito libre entre cursada y cursada, disfruto de mi café. Leo.


No pueden faltar los manotazos de ahogado del Matrimonio K con el adelanto de las elecciones. Qué triste.

El descontrol por el festejo de San Patricio, los excesivos controles de alcoholemia. Admito mi total ignorancia con respecto al origen de esta festividad irlandesa. Es aquí que me vengo a enterar que se festeja la muerte de un obispo que convirtió a Irlanda al catoliscismo. ¡Qué locura hacer de una fiesta aparentemente samaritana un verdadero Infierno 20 siglos después! ¿Hasta dónde llega la avaricia de un país por "marketizar" su turismo, por Dios!? Bueno cada loco con su tema. La cuestión es que una vez más caemos en la cuenta de que cualquier excusa es válidamente bienvenida para chupar hoy en día.

Levanto la mirada para ver la gente alrededor.

9:45 am. Yo, Robot (con Will Smith).



Sí, parecía una película futurista en la cual todo está automatizado, perfectamente sincronizado. Éramos 10 personas. Cada una en una mesa distinta. Formando dos filas. Sentados precisamente en el medio de la butaca del box que mira a la entrada. Silencio absoluto. Diario a la derecha. Bandeja y café a la izquierda. Cada uno en su propia burbuja. Cada uno contribuyendo a hacerlo tan bizarro como incómodo. Lo peor es que no fue una casualidad. Individuo que se paraba, espacio que era ocupado por otro repitiendo las condiciones anteriores. El lugar tenía más aspecto de vagón que de cafetería.

Estaba todo tan fríamente ordenado que necesitaba romper con ese estructuralismo. Me estaba volviendo loca. Por suerte cayó a desayunar una señora con sus hijos. Respiro. Por fin pude verle la cara a alguien. Por fin pude ver una sonrisa.

Qué difícil es romper una estructura o modelo cuando ya está pre-establecido. Inconcientemente tomé la posición de todos en el lugar. Sí, sí. Ni siquiera llegué a pensar ni a darme cuenta de la posición que estaba adoptando. Si decidía sentarme del lado contrario, enfrentando la cara de todos, iba a transformarme en un bicho raro, desubicado, totalmente "out of the system".

Que loca es la naturaleza de las costumbres humanas o normas sociales. ¿Será tan así? ¿Será que nos adherimos a determinados patrones de conducta porque "todo el mundo lo hace", sin siquiera deternos a pensar en lo que nosotros queremos? ¿Cómo puede ser que nos hayamos esclavizado tanto? ¿Cuándo fue que nos convertimos en verdaderos androides? ¿Cómo lo frenamos?